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Posts Tagged ‘Cronicas’

17 años de su despedida – Los dos acordeones de Juancho Rois – Crónicas !

 

Por Juan Rincón Vanegas

juanrinconv@hotmail.com

Hoy se cumplen 17 años de la partida de Juancho Rois dejando una sonora historia donde sus acordeones fueron los principales protagonistas. Cuando Juancho con sus dedos ponía a cabalgar sus notas en el teclado de su acordeón, era toda una sensación y por ese motivo sigue ocupando un gran espacio en el mundo vallenato, que es como decir que nunca se ha ido del todo.

En ese contexto musical de la vida de Juancho Rois, aparecen dos acordeones que jugaron un papel definitivo en su carrera. La primera, con la que aprendió a tocar sus primeras notas, después de las de juguete que le habían regalado en su niñez. Esa, de un teclado, se la regaló su papá Juan Manuel ‘El negro’ Rois Fernández y le sacó el gusto hasta más no poder, accediendo luego a una de tres teclados donde mostró todas sus virtudes como buen ejecutante.

El acordeón de un teclado luego de prestar ese valioso servicio pasó a manos de la abuela de Juancho, Rosa María Fernández y seguidamente a su tía Nelly Rois, quien la cuidaba como una joya.

Días después de morir el célebre acordeonero, su tía Nelly, le entregó “esa joya”, a Jenny Dereix, la viuda de Juancho, para que se lo guardara a su hijo, quien en ese momento estaba en su vientre.

“Esa joya está en mi poder y es uno de los recuerdos que se tiene del amor de Juancho Rois por la música vallenata, esa a la que le dio la mayor parte de su vida. Fue entrega total. Vivía por y para su música y los acordeones los cuidaba como sus grandes tesoros”, dijo Jenny Dereix.

La bondad de Juancho

Aquella madrugada del miércoles primero de mayo de 1991, quedó registrada como un hecho enmarcado en la bondad y verdadera hermandad vallenata cuando Juancho Rois, en la gran final del 24° Festival de la Leyenda Vallenata, le prestó su acordeón ADG alto a Julián Rojas, quien a la postre se coronó como Rey Vallenato.

De esta manera el acordeonero sanandresano con acordeón ajeno alcanzó el máximo honor en Valledupar, interpretando el paseo ‘La estrella’ (Juan Muñoz), el merengue ‘El mango de la plaza’ (Edilberto Rondón), el son ‘Altos del Rosario’ (Alejandro Durán) y la puya ‘La fiesta de los pájaros’ (Sergio Moya Molina). Su sonoro triunfo lo logró con el cajero Luis Carlos ‘Azabache’ Varela y el guacharaquero y cantante Donaldo Enrique Martínez.

Julián Rojas, al recordar ese episodio manifestó que esas acciones no son frecuentes y menos en una competencia de esa categoría.

“Juancho Rois fue humanista, noble, amigo y demostró que nunca era apegado a nada. Su ejemplo en lo musical y su amplia manera de ser, siguen vigentes y pocos lo superan en este campo. Cuando escuchamos las notas de Juancho se encuentra ese encanto que hace que nunca mueran, sino que se reproduzcan cada día”.

Juancho en su largo camino en la música vallenata dejó una estela de triunfos y grabó 17 trabajos musicales al lado de Juan Piña, Elías Rosado, Jorge Oñate y Diomedes Díaz. Comenzó en 1977 con el disco ‘El fuete’ y terminó con el Cd ‘El 26 de mayo’ en 1994. Dejó también grabada en su voz y su acordeón la producción musical ‘Vallerengue’.

Nunca morirá…

El rostro de Dalia Esther Zúñiga sigue recibiendo con estoicismo las lágrimas que comenzaron a derramarse desde aquella noche del lunes 21 de noviembre de 1994, cuando murió su hijo Juan Humberto Rois Zúñiga, Juancho Rois.

En su casa de San Juan del Cesar, La Guajira, todo gira Leer más…

10 años de su partida – Últimos momentos de la vida de Consuelo Araujo Noguera – Crónicas !

Por Juan Rincón Vanegas

juanrinconv@hotmail.com


Pasados 10 años del asesinato de la ex ministra de cultura, Consuelo Araujonoguera, su última acompañante en el calvario del secuestro que sucedió el 24 de septiembre de 2001 en la vía al corregimiento de Patillal, accedió a contar detalles de ese hecho que culminó con su muerte cinco días después en el sitio conocido como ‘La nevadita’.

Luz Stella Molina Mejía, hermana del acordeonero Gonzalo ‘El Cocha’ Molina, nunca quiso dar entrevistas hasta hoy que amablemente habló de ese caso que conmovió al país.

Todo comenzó cuando veníamos de Patillal de los actos religiosos de la Virgen de las Mercedes y como a eso de las 3:40 de la tarde había un retén de la guerrilla y nos llevaron a varias personas. Desde ese momento comenzamos a rezar y Consuelo decía que nos encomendáramos a Dios. Ella oraba y oraba, con el rosario en la mano. Siempre asumió una postura espiritual y oraba lo siguiente; “Jesús, hijo de David, ten compasión de mí” y nos animaba a repetirla.

También nos decía que a nosotros los que la acompañábamos, nos iban a liberar primero, pero ella se quedaba un tiempo, porque lo de ella era político”.

Enseguida Luz Stella pone en fila su pensamiento e indica que en el vehículo oficial donde con ella iban seis personas, entre ellas su sobrina, Paola Molina; Cecilia ‘La Polla’ Monsalvo, Consuelo Araujo y Onésimo el chofer, pasaron por La Mina, donde hicieron una parada.

Nos bajamos del carro y Consuelo sentada en una piedra empezó a escribir en su agenda una nota donde relató algo de lo que había pasado hasta el momento. También comenzó a arrancar hojas y a masticárselas y los arrojaba a un lado. En ese momento llegó una guerrillera a revisar los objetos que teníamos y ella me dijo que tenía un celular con números importantes de personalidades del país. Me lo pasó y lo escondí en el pantalón. Al frente de donde estábamos había una casita y pedí el favor de que me dejaran ir al baño. Una guerrillera me llevó, entré al sanitario que estaba en el patio de la modesta casita, cerré la puerta y arrojé el celular dentro del bacinete.

Después volvimos a continuar el recorrido, pasamos por un lado de Atánquez y llegamos a Guatapurí donde nos quedamos esa noche metidos en el carro. Nos turnábamos para dormir un rato en el baúl del carro. ‘La Polla’ iba adelante y ahí estuvo. Como a las 7:00 de la mañana nos llevaron una ‘ollona’ de tinto y todos tomamos. Ella dijo que estaba sabroso porque le gustaba pasado de azúcar.

De ahí en adelante si nos tocó caminar y caminar, pero a cabo rato de estarlo haciendo ‘La Polla’, al tener que subir una montaña no pudo más y fue dejada a la vera del camino. La propia Consuelo al ver la dificultad de ‘La Polla’, pidió la dejaran porque no había medios para que continuara con nosotros. “Polla, quédate ahí, no te muevas. Llévamele saludos a todos que estoy bien”, le dijo Consuelo”.

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Como quiso se despidió a ‘Moralito’ – Crónicas!

Por Juan Rincón Vanegas

juanrinconv@hotmail.com

En su casa del barrio Primero de Mayo de Valledupar, Ana Romero Díaz, era la más triste por la partida de su compañero durante 64 años, Lorenzo Miguel Morales Herrera, “Mi Lorenzo”, como siempre lo llamaba.

Lo que ella no sabía, era que sus hijos y nietos se lo iban a llevar dentro en un féretro. Ella, lloraba sin cesar y de un momento a otro escuchó canciones que salían de dos potentes equipos de sonido. Cuando alzó la vista, se lo traían para que le diera la despedida. Se acercó en su silla de ruedas al féretro, le habló entre dientes, volvió a llorar y luego se le escuchó decir: “Lorenzo, adiós mi amor, siempre cumpliste lo que me prometiste”.

En ese momento hacía alusión a los años en el que el hombre bueno y noble le entregó su amor y la premió con 17 hijos, que vinieron a ser el bálsamo de la felicidad completa.

Él, en sus últimas recomendaciones, además de que lo sepultaran con alegría, había dicho: “Si yo me muero a Ana no la olvido y que esto quede como documento”. Entre los dos tuvieron un glorioso amor que ni el paso de los años lo acabó, e incluso lo volvieron a sellar con un beso la tarde del domingo 19 de junio de 2011, cuando ‘Moralito’ cumplió 97 años.

Seguidamente el escenario de la despedida fueron las instalaciones de Sayco, donde sus colegas compositores, encabezados por Alberto ‘Beto’ Murgas,  lo recordaron y le cantaron esas canciones que lo hicieron grande y que lo tienen en el pedestal de los mejores.

Después en la Iglesia Inmaculada Concepción la palabra fue dedicada al juglar para indicar que fue un hijo de Dios, que amó la vida, a su familia y le rindió tributo al folclor, que lo hizo tener un gran reconocimiento a través de su acordeón y sus composiciones.

Al terminar el oficio religioso se Leer más…

La única vez que Joe Arroyo cantó un merengue vallenato – Noticias !

Por Juan Rincón Vanegas

juanrinconv@hotmail.com

Esa noche del sábado dos de mayo de 1998, Joe Arroyo se emocionó cuando vio por Telecaribe al viejo Luis Cujia bailar y cantar el merengue ‘Yo soy el folclor’, canción que a la postre alcanzó el primer puesto en el 31° Festival de la Leyenda Vallenata.

Y esa misma noche, el artista cartagenero decidió grabar en su siguiente producción musical ese tema vallenato que le encantó.

Para lograr su objetivo empezó a atar cabos y, gracias al apoyo de su esposa, en ese entonces Mary Luz Alonso, se comunicó vía telefónica con el productor musical de Radio Guatapurí, Celso Guerra Gutiérrez, quien contactó en Valledupar al autor de la obra ganadora. Después, Joe decidió que su acompañante fuera el acordeonero Emiliano Zuleta Díaz, quien aceptó de inmediato, además porque pertenecían al mismo sello disquero.

Cinco meses después …. Leer más…

“Luchito” Daza – Rey vallenato para rato – Noticias !


Por Juan Rincón Vanegas
juanrinconv@hotmail.com

Hace siete meses se coronó como Rey Vallenato, Luis Eduardo Daza Maestre, y desde cuando se emitió el fallo su vida cambió. Lo primero que recuerda es la cantidad de periodistas que se le fueron encima para conocer sus opiniones. Después vinieron los abrazos de sus familiares y amigos y un grandioso homenaje en su pueblo que lo vió nacer hace 29 años, El Dificil, Magdalena.

De esa gloriosa madrugada del domingo 2 de mayo de 2010 dice que “la emoción no tuvo limites porque cumplía mi sueño desde cuando comencé a tocar acordeón y podía sentir que desde ahora en adelante otra sería la historia de mi vida. Yo había luchado bastante y no me tomó de sorpresa la decisión porque venía trabajando fuerte. Hoy, la realidad es otra. Ser Rey Vallenato es algo que no se puede contar así no más, hasta que uno se corona y cada día que pasa es grande. Ahora atiendo compromisos musicales todos los fines de semana en distintos puntos de la geografía nacional e incluso he estado en Venezuela y Ecuador”.

Hace una pequeña parada, Leer más…

Víctor Mauricio Camarillo Ochoa – El rey sin corona de la composición vallenata – Crónicas !


En la edición de hoy queremos entregarles a nuestros lectores, un breve recuento de la vida y obra musical de Víctor Mauricio Camarillo Ochoa, compositor de música vallenata quien está próximo a cumplir sus 84 años. El Diario EL PILÓN a través de este especial quiere rendirle a Camarillo un merecido homenaje, el cual sigue esperando que le hagan las entidades encargadas de fomentar el folclor en Valledupar.

El 18 de septiembre de 1926, el barrio Cañaguate vio nacer a Víctor Mauricio, en el hogar conformado por Martina Camarillo y Pedro Ochoa, a quien Dios dotó de inteligencia y sabiduría para componer canciones que han enriquecido el folclor vallenato, porque le ha compuesto a la vida, al amor, a la naturaleza, a las cosas sobre naturales, a las mujeres, a nuestras leyendas y hasta a los políticos.

‘Camarillo’ o ‘Cámara’, como es conocido este juglar de la música vallenata, no tuvo la dicha de conocer a su padre, quien murió cuando él apenas tenía tres años, pero por fortuna contó con el apoyo de su tío Urbano Camarillo, quien lo impulsó a salir adelante y lo ayudó a formar como persona.

Cuenta Víctor Camarillo que aprendió a leer y a escribir por Leer más…

Iván Villazón – Una voz, un rey, un luchador – Noticias !


Escrito por:
FABIO FERNANDO MEZA
Email: fafermezdel@gmail.com
Publicado en: COLUMNA CARCAJ

Nunca imaginó IVÁN VILLAZÓN que su viaje a Bogotá en la década de los 70’s, le fuera a cambiar la vida. Del joven a quien sus padres enviaron a estudiar Derecho a la lúgubre y lejana capital para que siguiera la tradición política de su familia, sólo quedaban las complicaciones familiares porque la música vallenata que de niño había sembrado la semilla en él, estaba germinando sin parar.

IVÁN vivía pendiente de los pocos conjuntos que en ese tiempo se aventuraban a viajar a la capital cada 6 meses, para encerrarse en los estudios de grabación de la entonces casa disquera CBS y deleitarnos con el producto de esa grabación con sus 12 temas bien vallenatos. Los cantantes de música vallenata que ya se perfilaban como ídolos en la costa Caribe, le permitían a Iván estar presente en todo ese proceso, a cambio de cualquier cosa, de llevarle agua, de comprarle comida, sólo a cambio que lo dejaran estar y observar.

Fue en esa época cuando VILLAZÓN aprendió, observando cómo los cantantes de música vallenata se erguían frente al micrófono, y agarraban con sentimiento los audífonos para que sus sentimientos y alegrías quedaran plasmados tal cual en el acetato. Aprendió a repetir y repetir la canción cuantas veces fuera necesario para que quedara perfecta, aprendió a modular la voz, a saludar, a rogar por aquí y pedir favor por allá para que le permitieran grabar, a pasar trabajo como todo cantante vallenato primíparo que se respete.

Fue entonces cuando esos mismos cantantes ya reconocidos, le daban “una palomita” al joven cantor en sus presentaciones o parrandas, de las cuales IVÁN VILLAZÓN se fue nutriendo.

Por eso cuando decidió que se quedaba con la calidez de la música vallenata en vez de las aulas de mármol de la facultad de derecho, no tuvo ningún inconveniente para grabar después de tocar muchas puertas y al final la desaparecida casa disquera Phillips creyó en su potente voz de “picó”, (como alguien le describió su siempre joven voz de tenor), un álbum al lado del acordeonero Fello Gámez; la alegría de IVÁN por el éxito de su trabajo ese año de 1984, no se vio empañada ni siquiera, por el resentimiento de sus padres que no le perdonaban el haberse dedicado a la música que solo servía para parrandear, mujerear y volverse irresponsable y vagabundo, según el parecer de sus progenitores.

“El arco iris”, canción del maestro Rafael Escalona, le abrió el sendero que necesitaba IVÁN en el difícil camino del vallenato, y nos ha demostrado a todos, que no se equivocó al apostarle a esta actividad que no tiene nada que envidiarle a ninguna otra, porque a través de sus cantos él mismo se impone el reto de ser siempre mejor, para no defraudar a quienes lo siguen sin temor a equivocarse que es todo un señor cantante y lo aclaman con entusiasmo.

No fue fácil para IVÁN seguirle la trilla a Poncho Zuleta, Jorge Oñate, Beto Zabaleta, Silvio Brito y Diomedes Díaz, pero se propuso estar entre estos grandes mosqueteros del vallenato y lo logró. Hoy, no queda duda que a pesar de las dificultades, VILLAZÓN no ha dejado de lado el vallenato auténtico, el vallenato pícaro y mamador de gallo, el costumbrista, el sentimental; ha sabido mantenerse en la línea divisoria que delimita a este vallenato que gusta, que sabe a suero con yuca, del otro.

Particularmente, creó que IVÁN VILLAZÓN consiguió la madurez que necesitaba como cantante cuando grabó al lado de Beto Villa. Este portento del acordeón unió su talento al de IVÁN y por supuesto que el resultado fue espectacular, porque de los 11 temas escogidos para ser grabados por “La Compañía“, 11 son buenos. Es el mejor trabajo discográfico que para mi gusto ha realizado “La Voz Tenor”, no quiero decir que los anteriores o posteriores a éste no sirvan, yo opino desde acá desde la cocina de la casa, que este trabajo al lado de Beto, pasó el examen de todos los que alaban las buenas canciones vallenatas contenidas en un álbum.

En la actualidad, IVÁN es reconocido como una de las más importantes figuras del canto vallenato, y no sólo por su nombre, si no también porque lo respaldan todos esos álbumes que realizó con Fello Gámez, Pangue Maestre, Chiche Martínez, Cocha Molina, Beto Villa por supuesto, Franco Argüelles y Saúl Lallemand. Ahora cuando IVÁN FRANCISCO une su talento a otro IVÁN, dinastía ZULETA, es de esperarse cosas impresionantemente buenas.

IVÁN es además de “Una Voz”, un “Rey”. Sí, Rey con varios “Congos de Oro” en los Carnavales de Barranquilla y además tocando la guacharaca acompañó al “Cocha” Molina a coronarse Rey Vallenato en 1990. Por estos días está de celebración porque hace más de 26 años se la jugó por ser un referente en el vallenato. Lo logró!

Aún le queda a IVÁN VILLAZÓN mucho que dar porque es un cantante que sabe lo que quiere y lo que ha conseguido. En estos momentos todo le ha cambiado para bien, porque entre sus millones de fanáticos, de número uno IVÁN cuenta feliz a su padre, quien orgulloso de su hijo lo anima a que siga cantando, deleitándonos con su voz carismática y contundente, que al escucharla en cualquier sitio, los que saben y sienten el vallenato dicen con alegría: “Ese es el hijo del Viejo Crespo y la vieja Clara de Urumita”. Pero su esposa Aída Mercedes también además de amor le regaló a Iván David, Crispín Enrique y Cristian Camilo que como lo dice el cantante: “Han sido mi alegría”. Y ahora con Iván David seguirá el progreso…

*IVÁN VILLAZÓN quiere agradecer públicamente a FABIO FERNANDO MEZA por haber escrito este articulo.

Sigue a IVÁN VILLAZÓN en Twitter: @ivanvillazon

MAURICIO RODRIGUEZ
Manager General
Celulares: (315) 380 4051, (300) 838 1505, (311) 407 0301
Email: manager@ivanvillazon.com.co

Por “razones del corazón” Juan Gossaín no vendrá más al Festival Vallenato – Cronicas !


Por Juan Rincón Vanegas
juanrinconv@hotmail.com
San Bernardo del Viento y Valledupar quedaron unidas gracias al corazón del periodista Juan Gossaín Abdala, quien se negó a volver de por vida a ambos lugares.
De su tierra recuerda lo vivido y visto, hasta el día que tomó el camino para irse a otra ciudad; y de Valledupar expone unas razones valederas que involucran a dos personas que le hicieron comprender que la música vallenata también tiene su ‘honda herida’.
En su corta carta, dirigida al presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araujo, después de dar diversas disculpas para no venir en años anteriores al Festival de la Leyenda Vallenata, Gossaín expone sus verdaderas causas: “Te voy a contar la verdad completa: desde el día de la muerte de Consuelo me prometí a mí mismo que no volvería nunca más al Festival que ella creó, organizó, animó, amó y mantuvo. Ese sería, me dije, mi modesto homenaje a la memoria de una de las mujeres más extraordinarias que he conocido”.
Y como si eso fuera poco, entra al campo sublime de ‘El más grande de todos’, el maestro Rafael Escalona, contando una anécdota de esas que quedan pegadas en el recuerdo: “Ahora, tampoco podré encontrarme con el maestro Escalona, para que me despierte a las cuatro de la mañana, con un trago de whisky en la mano, en mi habitación del hotel Sicarare”.
Concluye ese punto de su misiva con una frase propia de su cosecha, esa que le ha permitido ser uno de los periodistas más connotados del país y gloria de nuestra Región Caribe: “No vuelvo más, querido Rodolfo. Prefiero sonreír recordándolos, que llorar extrañándolos”.
Respuesta inmediata
El presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araujo, al recibir la carta de despedida de Juan Gossaín, la leyó, tomó aire y recordó el aporte que ha hecho el periodista al folclor vallenato a través de la radio, de sus conferencias y de sus crónicas.
Como no había alternativa para cambiar la decisión del ‘corazón’ del amigo sincero, le escribió en respuesta un primer párrafo que dice: “Han sido tantos años esperando tenerte de cuerpo, corazón y alma en nuestro Festival, que también es tuyo, pero me entregas la razón que no tiene lugar a ningún rechazo, porque contra el corazón no hay nada que valga”.
Por el pensamiento de Rodolfo Molina comenzó a dar vueltas la imagen de su señora madre Consuelo, y al Gossaín entregarle ese concepto, no tuvo más que decir: “Con tu carta me has tocado las fibras más escondidas del corazón de mi alma, y me haces pensar en el gran afecto que siempre le has tenido a nuestra querida madre”.
Al final, no tuvo más razones que recordar la frase inmortal de Juan Gossaín cuando se refirió hace ocho años a ‘La Cacica’: “Nunca olvidamos la frase que dedicaste en una de tus bellas crónicas a nuestra madre, y que nos ha marcado para toda la vida: “Consuelo es irrepetible. A ella, como dicen los campesinos de mi tierra, la parieron y después rompieron el molde”.
La carta enviada por Juan Gossaín, y la respuesta de Rodolfo Molina, cubrieron de sentimiento una de las jornadas de organización del 43º Festival de la Leyenda Vallenata en homenaje al maestro Rafael Escalona, el compositor que despertó a las cuatro de la mañana al periodista cordobés para darle en vez de tinto, un trago de whisky.
Juan Gossaín no vendrá, pero queda su constante apoyo al Festival de la Leyenda Vallenata y parodiando al maestro Escalona se puede decir: “nos queda el recuerdo de su voz como el ave que canta en la selva y no se ve. Con ese recuerdo vivo yo, con ese recuerdo moriré”.
Cartas de Juan y Rodolfo
Señor Don
RODOLFO MOLINA ARAÚJO
Presidente
Fundación Festival de la Leyenda Vallenata
Valledupar
Querido Rodolfo:
Llevo ya varios años sacándole el cuerpo, con toda clase de excusas y pretextos, a la generosa invitación que me hacen siempre los amigos más nobles, como tú, para que regrese al Festival Vallenato.
Hoy, sin más disculpas, te voy a contar la verdad completa: desde el día de la muerte de Consuelo me prometí a mí mismo que no volvería nunca más al Festival que ella creó, organizó, animó, amó y mantuvo. Ese sería, me dije, mi modesto homenaje a la memoria de una de las mujeres más extraordinarias que he conocido.
Como si fuera poco, ahora tampoco podré encontrarme con el maestro Escalona, para que me despierte a las cuatro de la mañana, con un trago de whisky en la mano, en mi habitación del Hotel Sicarare.
No vuelvo más, querido Rodolfo. Prefiero sonreír recordándolos, que llorar extrañándolos.
Me gustaría que les hicieras conocer este mensaje a los amigos entrañables que se reúnan en el Festival Vallenato.
Tú y ellos comprenderán: son las razones de mi corazón las que me impiden ir.
Un abrazo para ti y toda la inolvidable familia.
Con cariño sincero,
JUAN GOSSAÍN

Periodista
JUAN GOSSAÍN
Querido Juan:
Han sido tantos años esperando tenerte de cuerpo, corazón y alma en nuestro Festival, que también es tuyo, pero me entregas la razón que no tiene lugar a ningún rechazo, porque contra el corazón no hay nada que valga.
Con tu carta me has tocado las fibras más escondidas del corazón de mi alma y me hace pensar en el gran afecto que le tenías a nuestra querida madre, Consuelo.
Y también vuelves a darnos una razón valedera al recordar al maestro Escalona, en una de las facetas de su vida, como era la atención más cordial a sus amigos, y más contigo, que haces parte de la vallenatía.
Nunca olvidamos la frase que dedicaste en una de tus bellas crónicas a nuestra madre y que nos ha marcado para toda la vida: “Consuelo es irrepetible. A ella, como dicen los campesinos de mi tierra, la parieron y después rompieron el molde”.
Con gusto cumpliremos tu voluntad de dar a conocer este mensaje a los amigos entrañables que se reunirán en el 43º Festival de la Leyenda Vallenata.
Vallenatísimamente,
RODOLFO MOLINA ARAÚJO
Presidente Ejecutivo

La úvula de Poncho – Cronicas !


Martes, 06 de Abril de 2010 08:39
Por Andy Alexander Ibarra Ustariz

Aquella noche de diciembre conocí su nombre anatómico, sufría los estragos de una noche etílica y perniciosa que tan solo terminó a las dos de la tarde de ese mismo día (record personal e irrepetible, por vergonzoso). Desperté horrorizado porque sentía que me tragaba “la campanita”, esa pequeña masa de carne que en forma de uva cuelga en el fondo de la cavidad bucal. -Esa es la úvula inflamada, de tanto gritar y fregar todo la noche y todo el día-, reviró mi madre visiblemente molesta y preocupada, ambas cosas a la vez, primera vez que veíamos el galillo con el tamaño de dos falanges del dedo índice.

Desde aquel día he tenido la fijación de identificar la potencia de la voz de los cantantes vallenatos –y de todos los cantantes- no tanto con su garganta o su capacidad torácica, sino particularmente con la resistencia de su “campana” o de la úvula, para llamarla por su nombre. He escuchado “El Nobel del Amor”, y celebro que la úvula de Tomás Alfonso Zuleta Díaz siga melodiosa y afinada, escucho con admiración una voz portentosa e imperecedera que con disimulo parece burlarse del paso del tiempo, su canto permanece intacto, no da señales de agotamiento o fatiga a diferencia de otros de sus colegas a quienes la senilidad les está pasando la cuenta de cobro.

Probablemente la conservación de la voz de Poncho Zuleta pase, en cierta medida, porque su talento nació y se desarrollo al aire libre bajo la llovizna pertinaz de la serranía del perijá, quizás así se hizo inmune a los trastornos de la fonación cuando a lomo de burro y cargado con sacos de cebollín su voz competía con su propio eco; me llama la atención que nunca he escuchado que él haya estado aquejado por algún problema de la garganta y admiro profundamente que no se suba a la tarima con microfonitos especiales, hasta la amplificación más insignificante emite el peso de su canto sin tanto parapeto tecnológico.

“El Nobel del Amor” es un trabajo musical muy bien logrado, donde hace presencia el sentimiento y la jocosidad característica que Poncho le estampilla a sus canciones, no hay excepciones, por eso me abstendré de mencionar alguna canción en particular, todas son éxitos potenciales, incluyendo el bolero, la cumbia y el paseaíto. Es un trabajo musical que no discrimina el gusto de las generaciones y debo reconocer que Gonzalo Arturo Molina, “El Cocha”, desde “Colombia Canta Vallenato” (2007)- trabajo superado lejos por el recién lanzado-, demostró que el pergamino de rey vallenato le da la altura para estar al lado del pulmón de oro. Creo que él no llenó ni llenará el vacio de Emilianito Zuleta pero como buen alumno ha sabido identificar la digitación del maestro y ha plasmado en algunos pasajes del trabajo musical ese estilo inconfundible. Allí ha radicado el éxito de “Cocha” Molina, él ha respetado una tradición musical, ha respetado una dinastía, por ello, el Zuletismo, que no deja de extrañar a Emilianito, ha tolerado y aceptado su ejecución del acordeón, en casi todas las canciones se puede escuchar con claridad esa ejecución clásica y esa nota del gago, sin que el joven acordeonero renuncie a su propio estilo. Gran mérito.

Espero que sea Poncho Zuleta el que reencauce a villanueva y a la guajira en materia de Grammys, él no se arredró en medio de uno de los momentos más difíciles de su vida, el lanzamiento de “El Nobel del Amor” le permite reencontrarse con sus seguidores y el oficio al que le ha entregado todo, pese a que sus más recalcitrantes críticos, moralistas peripatéticos, desaprueban con obcecación que regrese a su arte por la investigación que se le adelanta y la posterior evasiva a una orden de captura; no veo ningún pecado, para mí la vida y la libertad pueden ser protegidas y defendidas por sus titulares sin que se le haga reproche alguno, inclusive, si la acción estatal está al acecho.

Villanueveramente,

Andy Alexander Ibarra Ustariz
Gestor Villanueva mi@

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‘Alejo Durán vive’, 20 años después de su adiós – Noticias !

Las calles polvorientas de El Paso, Cesar, aún tienen talladas las huellas dejadas por aquel hombre negro que conquistó a Colombia con sus notas, tiempo después que se hablara en todo el mundo de que la raza negra debía ser esclavizada por los blancos.

Gilberto Alejandro Durán Díaz es un nombre que sólo es sonoro para la Registraduría, pero al folclor vallenato se le aumenta el valor, como el fuelle de un acordeón, cuando se habla de ‘Alejo’ Durán, siendo Gilberto y ‘Alejo’ la misma persona.
El mismo negro, ordeñador, de lenguaje provinciano, de humildad sobrante y enamorador, fue quien alcanzara en 1968 la primera corona de Rey Vallenato, en la primera edición del festival organizado en Valledupar; el mismo que de no ser por atravesarse el conjunto, 10 años después le otorgaría la corona como Rey de Reyes, dejándole así el camino expedito a ‘Colacho’ Mendoza para que se alzara con el honor.
Si su corazón no hubiera dejado de latir el 15 de noviembre de 1989, ‘Alejo’ cumpliría mañana un año más de vida y de seguro festejaría sus 91 años de vida, al lado de alguna afortunada que conquistara su corazón. Seguramente en su fiesta interpretaría canciones como ‘La cachucha bacana’, ‘El mejoral’ y ‘Mi pedazo de acordeón’, entregando en los intermedios su típico “Apa… oha… Sabroso”.
En conmemoración de la fecha, los habitantes de El Paso han decidido realizar un conversatorio en la ciudad de Bogotá, denominado ‘Alejo Durán vive’, donde expondrán a los asistentes la vida y obra del juglar vallenato.
El epicentro del conversatorio será el auditorio Luis Guillermo Vélez Trujillo, en el edificio del Senado de la República, instalaciones a las que han invitado a los cultores y amantes del vallenato en general.
El homenaje tiene previsto su inicio a partir de las cinco de la tarde de mañana y se espera una masiva asistencia.

Fuente: Diario del Norte

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